Un dibu tele dirigido para decir TQM

Existen un montón de interpretaciones para una sola palabra. Y estas dependen del tono, al pronunciarlas; de la postura de la persona, o de si las escribes con mayúsculas, que se leen de manera distinta a si las lees en minúsculas. Algunas frases se pueden tornar tan ambiguas que pueden llegar a confundir un sentimiento que nunca quisiste expresar… o quizá, tu inseguridad te lleva a ser ambiguo por si no hay reciprocidad en la otra persona.

Yo, me enamoré. Sí, señores, del amor nadie se salva, así como de la muerte. Es una comparación terrible, pero cierta: son dos de las pocas cosas de las que nadie puede escapar. Pero hablemos del amor… no existe en el mundo una persona que en algún momento de su vida no haya sentido esa chispa que hace revolotear el corazón y ponerlo a palpitar a mil por hora.

En fin, esa chispa también te puede llevar a la desesperación de saber si hay correspondencia por parte del otro de ese sentimiento. Ahí es donde, a pesar de la objeción de Breny, Jarty se lanza al estrellato. ¿Es bueno o no? Quién lo sabe… en el fondo, quizá es lo mejor, para definirse en un bando o en el otro: seguir siendo «amigos» o plantearse una relación que solo el tiempo definirá su futuro.

Cualquiera sea el resultado, un corazón entra en equilibrio cuando se quita la duda. Y aunque a veces pueda resultar doloroso, tenemos a Breny que se convierte en nuestro sostén emocional hasta que Jarty pueda volver a ser el de siempre.

Lo reconozco, me he lanzado muchas veces al «estrellato». A veces me fue bien, otras veces no. Pero, así como en cualquier oficio, la práctica es la que hace al maestro y lo que no te mata, te hace más fuerte. Sí, Jartybrenianos, la mayoría de las veces soy evidente y me encanta. Me hace descubrirme a mí mismo más que al otro, porque cada vez que un sentimiento se hace evidente, esa visibilidad hace que mi parte racional pueda dirigir mis actos. Y es cuando entro en equilibrio. La vida misma.

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